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Nuevo Sexenio: ¿Avance o retroceso? – La izquierda y su comportamiento en Latinoamérica

Por primera vez en la historia de nuestro país, un partido de oposición ha resultado ganador en las últimas elecciones celebradas el pasado 1° de Julio de 2018, por el mandado del poder ejecutivo federal con una aplastante victoria por parte del Movimiento de Regeneración Nacional – MORENA, en la cual de acuerdo a información del Instituto Nacional Electoral, participaron 56,611,027 mexicanos y de ellos 30,113,483 eligieron a Andrés Manuel López Obrador como el encargado de llevar el cargo de Presidente de la Nación.

Es un tema de debate que se abrió desde hace 18 años, donde por primera vez Andrés Manuel López Obrador fue candidato a la presidencia por parte del Partido de la Revolución Democrática, posteriormente para intentarlo nuevamente en 2012 y quedarse nuevamente con el segundo lugar. Estos dos sexenios anteriores junto con su administración fueron criticados a causa de innumerables decisiones, llevando a tal punto el descontento social que se plasmó en las urnas en contra de los partidos políticos que fueron titulares, en su momento, del poder ejecutivo, concluyendo con la victoria de AMLO.

A menudo nuestra nueva administración es comparada con otras de similares características por ser partidos de oposición los que consiguieron el poder en Latinoamérica, por tratarse de sociedades similares a la nuestra, tal es el caso de Venezuela, Brasil o Bolivia por mencionar algunas de ellas.

En primer antes de hablar del Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela es necesario comentar el mandato de Hugo Chávez, quien fue criticado durante su administración que tuvo una duración de poco más de 14 años, por la aparente falta de democracia. Debido a su fallecimiento, el 19 de Abril tomó posesión Nicolás Maduro de la presidencia y desde entonces han acontecido críticas de todos los países alrededor del globo por las decisiones y la posición precaria y con falta de enorme agilidad política para hacer frente a las necesidades que la sociedad le demanda.

El caso de Brasil es peculiar por lo que ha acontecido con Lula Da Silva, quien bajo su gobierno se dio un enorme resurgimiento de la economía que devino en un reconocimiento mundial del mandatario por haber devuelto “la grandeza” a Brasil. Después de su administración, la situación de Lula tomó tintes novelescos con las acciones que se impusieron en su contra, severas acusaciones que van desde lavado de dinero, aceptación de sobornos por parte de multinacionales, lujosaspropiedades financiadas por estas mismas, asuntos que el firmemente ha desmentido desde que se le imputan.

Por último, en Bolivia se da actualmente el mandato de Evo Morales desde 2006, el cual ha estado marcado por una gran aprobación de los miembros de su nación, misma que él ha impulsado a causa de la buena administración que ha poseído a lo largo de los años. Aunque los retos de Morales al frente de Bolivia aún son múltiples, diversos medios señalan como bueno el camino trazado a través de los años para consolidar a su sociedad, aunque últimamente se han señalado diversos conflictos a causa de algunos escándalos del mandatario.

Es posible notar la gran diferencia de impactos que han tenido los gobiernos que cuentan con tendencias políticas de “izquierda”, es improbable otorgar un pronóstico de lo que tendrá lugar en la sociedad mexicana, los mercados especulan, pero a ciencia cierta lo único importante es mantenerse al tanto de nuestro gobierno, que representa a todos los mexicanos ahora y exigir que se cumpla lo prometido en las campañas, ya que es la razón por la cual millones de personas de nuestro país han depositado la confianza en Andrés Manuel López Obrador.

Es turno de los mexicanos, sean simpatizantes del proyecto o detractores, de apoyar al nuevo gobierno para cumplir las metas trazadas para los próximos seis años, ya que de esto dependerá el bienestar colectivo tan necesario que nuestro país necesita.

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Legal

Opinión: ¿Rumbo a un Código Nacional de Procedimientos Civiles?

El Derecho es una disciplina adaptada a las necesidades sociales, es decir que si una determinada conducta que no estaba prevista en alguna legislación necesita regulación, los mecanismos cuyas facultades recaen en el Poder Legislativo deberán realizar todos los esfuerzos y anteponer el interés público para lograr una armonía entre las normas y el comportamiento.

El sistema jurídico mexicano es preponderantemente influenciado por importantes corrientes de pensamiento y se ha formado una identidad a causa de esta mezcla de sociedades para devenir en un propio y único formato social con una gran riqueza cultural, pero que se ha enfrentado a una gran desigualdad a lo largo de la época moderna, de ahí han surgido importantes problemas como la delincuencia, pobreza y demás; las fuerzas políticas han enfocado los esfuerzos a ‘legislar’ y proponer soluciones desde las leyes.

Nuestro poder legislativo se ha caracterizado por la demora en cuanto a avances necesarios, es posible notar el avance en diversos sistemas jurídicos mientras que México ha quedado rezagado en la evolución social; caso concreto es la regulación del uso lúdico de la marihuana, mientras que algunos estados en E.E.U.U. ya han adoptado una postura a favor de la interacción legal con la comunidad norteamericana al igual que otras sociedades presumiblemente más desarrolladas como Canadá.

En México en el año de 2014 tuvo lugar una de las reformas más importantes respecto al Derecho Penal, donde se unificaron los Códigos de Procedimientos locales y el Federal para dar lugar a la creación de un Código único que se encargara de regular todos aquellos delitos que sean competencia de los órganos jurisdiccionales de nuestro país. El cambio fue recibido entre un ambiente de dudas e incertidumbre por el trabajo que le costaría a los expertos del Derecho Penal, dígase Jueces, Ministerios Públicos o Abogados, el adaptarse a esta nueva regulación del proceso.

Fue necesaria una capacitación exhaustiva para preparar a los órganos jurisdiccionales y d a los miembros de la Fiscalía para aprender técnicas de argumentación y litigación oral, debido al radical cambio de proceso el cual anteriormente era preponderantemente escrito y cambiando a mayormente oral, ahora más que una impecable redacción con gran entendimiento se necesita un buen dominio de la argumentación y de una gran habilidad de convencimiento para allegar al juez de los mejores argumentos y desvirtuar los del contrario.

La llegada de este Código Nacional de Procedimientos Penales ha abierto el debate sobre la posibilidad de ‘homogenizar’ los criterios de todas las materias respecto al procedimiento y la más cercana es la materia civil. Es común escuchar anécdotas de catedráticos sobre experiencias acerca de la dificultad para dominar el proceso civil en otra entidad federativa a causa de el cambio en los términos fatales respecto del procedimiento.

A criterio personal, la idea de lograr la uniformidad de los procedimientos en nuestro país es un acierto y una meta a la que debemos aspirar, ya que es común que no se haga justicia en asuntos donde preponderan los formalismos que exige la ley a la obtención de una verdad histórica. Como estudiante del Derecho, considero acertada la implementación de uniformidades en los Códigos de Procedimientos, no en los Códigos subjetivos, ya que considero que cada estado cuenta con problemáticas diferentes y las penas de un delito pueden cambiar de uno a otro, además de respetar la soberanía de las entidades federativas para ello.